El PIAM comprende, además de la evaluación del estado clínico, el estudio de las condiciones metabólicas del paciente a través de la valoración de parámetros de laboratorio. Sin embargo, es muy importante destacar que un examen de laboratorio considerado de manera aislada, casi nunca tiene un valor significativo para realizar cualquier diagnóstico, ya que siempre debe correlacionarse con la evaluación clínica que le realiza el médico al paciente cuando acude a la consulta. Es decir, deben tomarse en cuenta la presencia de los llamados factores de riesgo que pueda presentar el paciente: enfermedad coronaria, edad, sexo, tabaquismo, diabetes mellitus, hipertensión arterial, etc. 
 
Hematología completa: es el examen de sangre más común. Se recomienda porque en pacientes con sobrepeso u obesidad es necesario considerar la anemia nutricional. En caso que la patología esté presente, se recomienda la suplementación con sulfato ferroso y ácido fólico. Valores normales (VN) de Hb: Hombres, de 14 a 16 gr/dl Mujeres, de 12 a 14 gr./dl. 
 
Glicemia basal: también conocida como “azúcar en la sangre”, debe encontrarse por debajo de 100 mg/dl. Valores superiores pudieran sugerir resistencia a la insulina o niveles bajo de insulina. Cabe destacar que valores superiores de 126 mg/dl podrían indicar una condición diabética. 
 
Hemoglobina Glicosilada (A1C): es un indicador sanguíneo que nos muestra cómo se ha comportado la glicemia en los últimos tres a cuatro meses. Valor normal: de 3,8% a 7,3 %.
 
Glicemia postprandial a los 120 minutos (Curva de tolerancia glucosada): permite descartar enfermedad diabética en el paciente. Los valores sanguíneos normales son: 
 
 Ayunas: 60 a 100 mg/dl. 
 1 hora: menos de 200 mg/dl. 
 2 horas: menos de 140 mg/dl. 
 Entre 140 y 199 mg/dl se considera que existe intolerancia a la glucosa y es un grupo que tiene mayor riesgo de desarrollar diabetes mellitus. 
 Los niveles por encima de 200 mg/dl. indican un diagnóstico de diabetes. 
 
Perfil Lipídico: el perfil lipídico o examen completo de sus lípidos mide el colesterol total y los triglicéridos que hay en cada decilitro de sangre, así como las fracciones HDL Y LDL, mejor conocidas como colesterol "bueno" y "malo" respectivamente. Un buen conocimiento de éste le permitirá establecer con su médico tratante planes decididos de acción y participar de manera activa en su tratamiento. Esto reducirá su riesgo de enfermedad y usted vivirá más y mejor.

La Proteína C Reactiva Ultrasensible (PCR-us): es un importante marcador de riesgo a futuro de eventos cardiovasculares agudos (Ej.: infarto al corazón), ya que es un método indirecto para determinar el grado de inflamación del endotelio (tejido que recubre la parte interna de las arterias). Algunos reportes han señalado niveles de PCR-us más altos en pacientes diabéticos respecto de los no diabéticos, así como también esta asociado al hábito tabáquico y al sedentarismo. (VN): de 0 a 3,0 mg/lt.

Insulina Basal: La insulina es una hormona que el organismo necesita para poder usar de manera correcta los alimentos y la energía. La glándula que produce la insulina es el páncreas. Se encuentra en altas concentraciones cuando existe insulino-resistencia, (hiperinsulinismo). (VN): debe ser menor a 11 mg./dl.

Perfil Tiroideo: es una determinación indirecta de cómo esta funcionando la glándula tiroides, donde se evalúan las concentraciones séricas (en sangre) de TSH, T4 y T3. Se utiliza para descartar la presencia de hipo o hipertiroidismo, así como otras alteraciones clínicas de dicha glándula. (VN) TSH: 4-5 uU/ml. T3: 100 a 200 ng/dl. T4: 4,5 a 11,2 mcg/dl. Toda alteración que se presente en una valoración hormonal tiroidea, debe ser tratada o referida a un médico endocrinólogo.  

Valores de la evaluación clínica: 
Es importante destacar que el énfasis del programa no se centra en hacer que el paciente baje de peso a través del control del peso, sino de la gerencia, desde el punto de vista médico, de un conjunto de indicadores que permiten una mejor evaluación del estado de salud y la condición clínica del paciente. 

A continuación se ofrece una breve explicación de algunos de estos valores, su incidencia sobre el estado de salud, y la posibilidad de que las personas puedan revisar sus propios indicadores a partir de exámenes médicos y establecer si están dentro de los parámetros saludables o se encuentran fuera de ellos: 
Tensión Arterial: el registro de la tensión arterial implica la necesidad de determinar dos valores normales de la presión dentro de las arterias. Estudios estadísticos realizados en grandes masas de población permiten establecer como valores normales para los adultos, cifras que oscilan entre los siguientes niveles (Según la OMS) y el Séptimo Reporte del Comité Nacional de Prevención, Detección, Evaluación y Tratamiento de la Hipertensión de EEUU (publicado en 2004): 

Tensión sistólica o máxima:

 < 120 mm.Hg

Tensión diastólica o mínima: 

 < 80 mm.Hg

 Es importante resaltar que estos valores, pueden presentar variaciones fisiológicas consideradas normales de acuerdo a la edad de la persona.