Navidad y Año Nuevo, y en general el mes de Diciembre es una época poco conveniente para seguir un régimen alimentario, especialmente si no se tienen hábitos saludables de alimentación, ya que viene cargado de invitaciones y comilonas.

Siempre habrá mucho pan de jamón, pernil, las infaltables hallacas, ensalada de gallina, torta negra y dulce de lechosa, todo ello matizado con abundante vino, ponche crema, champaña y whisky.

Sin embargo, hay que tener presente que las fiestas navideñas pasan más rápido de lo que se piensa y que con el inicio del nuevo año, vendrá el “ratón moral” y las consabidas promesas de enmienda para tratar de compensar los excesos cometidos en las últimas semanas del año que pasó. Está comprobado que la famosa frase: “En enero comienzo la dieta”, resulta en un simple deseo que no va de la mano con los resultados esperados.

La idea no es aislarse del mundo en estas fiestas, pero sí es imperativo que mantenga en todo momento una actitud positiva que implique el disfrute pleno de esta época. Para ello, es imprescindible que evite los excesos y desordenes de tipo alimentario y que además, procure estar en movimiento realizando caminatas con el fin de mantener a raya el sedentarismo, otra de la causas del sobrepeso y la obesidad.